- Fifty Shades of Grey es el antifeminismo hecho novela. La lista de faltas al autorrespeto femenino es interminable, pero ninguna de ellas tiene que ver con el tema del sadomasoquismo sexual. Es algo en la historia que glorifica al rol del hombre como proveedor, controlador y juez. Algo en la "heroína" que ensalsa la fragilidad emocional de la mujer, la baja autoestima, la estupidez deliberada. Me resulta francamente triste pensar en todas las adolecentes que leerán esta novelucha/ cuento de hadas y sentirán validadas todas las ideas que tienen sobre las relaciones amorosas y los roles de género. Y, como si eso no fuera suficiente, el 70% del libro es cursi, cursilísimo. El 30% restante es bastante perverso y muy divertido.
- He de aceptar, sin embargo, que no pude soltar el primero de los libros hasta que lo terminé. Es una lectura muy ligera, a pesar de la falta de pericia de la autora para escribir. No se... probablemente lo único que se requiere para hacer una historia entretenida es tener a UN personaje que valga la pena. Y, la verdad, el personaje de Christian Grey es adorable e intrigante. Es Don Drapper / Brian Kenney / Mr. Big con látigos y esposas al que amas odiar y quisieras en tu cama. Por ahí de la mitad del segundo libro se vuelve un pelele enamorado (no me preocupo por los spoilers, quiero suponer que ninguno de ustedes perderán el tiempo como yo), y todo vale madres... Pero igual, ya es demasiado tarde: necesitas saber en qué termina.
martes, julio 31, 2012
Cincuenta grados de placer culposo
martes, septiembre 27, 2011
It was just a Standard New York night...
miércoles, julio 06, 2011
Desde que lo ví
Me acuerdo perfecto la primera vez que lo ví. Don Primo lo había llevado a la casa para una de mis (entonces) tradicionales cenas-bacanales Chez Nenito, sans Nenito. Llegaron ya tarde, ergo nos agarraron mas bien borrachos. Venían de dejar a su novia. Lo ví y me gustó ipso facto. Se sabe que las barbas son mi debilidad. Se sabe que me gustan los ojos profundos y el aire de chico malo. Se sabe que, a veces, me gustan los niños con novia. Me gustó desde que lo ví.
miércoles, junio 08, 2011
Sexy Little Things
Mentiras al oído. Mordidas clandestinas. Miradas.
Un buen whisky. Macallan 18. Glenmorangie Nectar D'Or.
Un buen vaso. Un solo hielo.
Men playing music. Players.
Espaldas femeninas
Espaldas de nadadores, gimnastas y bailarines.
Un chelo. Jorane y su chelo.
Un hombre que sabe de vinos. De Andy Warhol y de vinos.
Idiomas y, sobre todo, acentos.
Referencias de ciudades como Lisboa o Praga.
Madrid de noche y Atenas de día. Paris a cualquier hora.
Tacones altos. Tacones negros.
Un bajo y batería. Voz.
Benjamin Biolay.
Hombres con cámaras.
Tango. Y salsa. Un hombre que sabe bailar salsa.
Un hombre que sabe bailar.
35º C. El malecón de mi Habana.
Llamadas de media noche. Escapadas clandestinas.
Voces femeninas.
Keren Ann y Melody Gardot. My name is Trouble y My One and Only Thrill.
Hacer sin pedir permiso. Violencia controlada.
Manhattan en primavera y otoño. Manhattan toda la vida.
Moules-Frites y una cerveza. Charlas en Bruselas.
Prosecco en verano.
Champaña y un motel. Brut Impérial. Veuve Clicquot rosé.
Vino tinto y muchos cigarros y Soñé (Música de Fondo)
Un vestido negro. EL vestido negro.
Pulse de OMD.
Lo hecho esta hecho (el Video) de Shakira.
Bravura. Ocho piruettes y saltos extrahumanos.
New York City Ballet. Sacha Radesky. Rasta Thomas.
CH y La Nuit de l'homme.
Narciso Rodríguez. Lola.
Monique Lhuillier. Cloé Love.
Una buena camisa y un bar en midtown Manhattan (el secreto está en lo inesperado).
Un hombre con la capacidad de hacer reír, mientras besa una espalda.
Planes imaginarios. Tres días y sus noches.
Un poco de música.
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sábado, octubre 23, 2010
(Fin de) Semana inglesa
martes, octubre 12, 2010
Silence
viernes, julio 16, 2010
Misbehave
Hoy me quiero colar a una fiesta, dormir en un hotel, entrar al cine y no ver la película. Tal vez compartir la cama con más de una persona… Hoy quiero beber un poco más de la cuenta y no comer más que lo indispensable y fresas con chocolate. Mojar un vestido de seda bajo la lluvia y escuchar al oído un “eres mi lujo”. Quiero recibir una invitación a jugar, vestida de negro, y aceptarla con un cruce de piernas. Hoy traigo los dados en la bolsa.
lunes, julio 12, 2010
La otra
William Congreve
El punto es que nos gusta, de pronto, soñar con ser otras personas. Es divertido jugar a los disfraces (o sólo soy yo?). Siempre he tenido ganas de una peluca rosa-chicle y un liguero que haga juego… o cambiarme el nombre y ser llevada a la cama, tras una corta charla en la barra de algún bar, por un desconocido que resulta extrañamente conocido y cuya voz tiene un efecto tan especial que sólo puede ser familiar.
Hay algo de magia en fingirse otra persona, distante, distinta: ser encontrada en cualquier esquina ya entrada la noche (juego peligroso), fornicar con un desconocido mientras una venda cubre los ojos (juego peligrosísimo). Salir de la zona de confort, tomar un riesgo que no lo es tanto… vestirse, disfrazarse, ponerse el antifaz y asistir a una fiesta by-invitation-only. Perder el control, sin soltar la llave. Eyes wide shut.
jueves, mayo 13, 2010
Antojo de helado

domingo, febrero 14, 2010
Olympians
viernes, febrero 12, 2010
martes, febrero 09, 2010
Delirio

Tengo unas absolutas y contundentes ganas de trío.
Today, three is my favourite number.
miércoles, febrero 03, 2010
20100122
A veces encuentro pedazos de felicidad donde sé que no debería buscar. Es ese afán del placer culposo (como Soldado del Amor y los cazares con valentina). Diría mi marido que soy necia, terca, facilota. Yo digo que es tomar la ruta panorámica en lugar del expressway. En cualquier caso, me gusta sufrir un poquito; sentir ese dolorcito dulcemente adictivo. Disfruto mucho estar en el borde, justo ante el punto de no retorno. Sin embargo, no me gusta nadar entre tiburones. Prefiero observarlos desde una jaula. Tal vez por eso finjo.Lo he dicho muchas veces: tengo el hábito de fingir. Lo sé, lo seeee. Es una pésima costumbre. Para colmo es una de esas poquísimas cosas en las que soy completa y absolutamente consistente. Es casi automático en la mayoría de las ocasiones. ¿Por qué? No lo sé realmente. En algunas ocasiones es simple cuestión de economía procesal. Hay veces que el tiempo, la técnica, el clima o el mood simplemente no alcanzan. En algunas otras, es cuestión de comodidad. Y es que hay veces en que el tiempo, la técnica o incluso el clima son excesivos.
Hay dos excepciones. Con Don C no puedo fingir. Don C y la sinfonía No. 3 de Mendelssohn y su sabor a mezcal y los besos que me da en la espalda, justo antes de quitarme los pantalones. Algo en él me lleva a otro lado. Es un poco como no estar ahí, un poco como flotar con el dedo gordo del pie aún tocando el piso. Su técnica es impecable, cierto. Sin embargo es otra cosa la que me desconecta de mi instinto de fingir. El sexo con C se siente natural, como que así debería ser.
Con ..., por otro lado, finjo con regularidad cronométrica. Sin embargo mis razones no son tan prácticas. De él me gustan muchas cosas: su olor, su voz, sus manos frías. La manera en que saborea ese whiskey que le regalé. Con ..., no obstante, nunca he volado. Sus besos violentos y la pericia extraordinaria que tiene para fornicar, lejos de llenarme de levedad, me atan al piso. Fornicar con ... es como lanzarse al Sena con un chaleco de plomo. Es el vértigo: ese suculento peso en el pecho que apenas deja respirar. Viene un poco del miedo, un poco del dolor (físico), un poco de la memoria. El punto es que, en algún momento, hace varios meses, mi cuerpo tomó la decisión unilateral de bloquear ese último escalón antes del Paraíso.
El sexo con ... se siente inicuo, como que no debería ser. Pero soy necia y de pronto me gusta encontrar pedazos de felicidad donde sé que no debería buscar. De pronto me doy licencia para no fingir. De pronto, sólo de pronto, me arrastra la marea, con todo y chaleco de plomo. De pronto hace calor y mi voluntad y mis herramientas se resbalan como resbala el sudor por la espalda. Y no me queda más que culpar al Jack Daniel’s que sabe tan bien. Tal vez demasiado bien.
viernes, enero 15, 2010
Forgive me Father, for I have sinned - LUST

- Intense sexual desire or appetite.
- Uncontrolled or illicit sexual desire or appetite; lecherousness.
- A passionate or overmastering desire or craving (usually fol. by for): a lust for power.
- Ardent enthusiasm; zest; relish: an enviable lust for life.
Forgive me Father, for I have sinned.
But is very simple: LUST is definetly my favorite sin.
miércoles, enero 06, 2010
martes, enero 05, 2010
The walk of shame (what happens before)
- NUNCA salir con bragas caras, si se cree que se puede dar un encuentro cercano con algún tipín. La posibilidad de dejarlas por ahí es alta. Eso y que de pronto les da por robarlas sin que uno se dé cuenta…
- Safety, safety, safety. Hay que cargar, por habito elemental con DOS condones. Si, DOS. Nunca falla el “no veo dónde cayó” o “me lo puse al revés”. O, en un caso afortunado, un round doble u otro tipo de actividades que requieren de más de un profiláctico. Ah! Y ser niña no es una excusa. Siempre hay una forma chic de cargar con globitos para fiesta (clic aquí).
- Terreno neutro. Primero por seguridad y luego por orgullo, siempre es mejor ir a un hotel u otro lugar neutro. No está padre meter a un desconocido al santo hogar de uno, como tampoco está padre irse a meter a la casa de cómo-me-dijiste-que-te-llamabas? A uno le puede tocar desde un psicópata americano cualquiera (que guste de jugar con sierras eléctricas) o bien, que a la hora de la hora le digan a uno “pero ssshhhhhh, porque se despierta mi mamá”. No chinguen.
- De noche todos los gatos son pardos (evitemos el infame walk of shame). La graciosa huida se hace cuando todavía está oscuro. El objetivo es guardar un recuerdo-fantasía en la cabeza. Una versión propia de lo que pasó y de cómo era el sujeto en cuestión. Evitemos, en la medida de lo posible, sustos, desilusiones, llamadas de la (ex?)esposa y “amables” invitaciones a retirarse.
- One-night-stand es eso. Una-sola-noche. Nada de intercambiar teléfonos, facebooks, mails. Nada. Bueno… este paso se excusa sólo si el desempeño del muchacho se lleva ovación de pie. La probabilidad de que eso pase es casi nula. No finjamos.
Y para que preparen sus propios planes de cacería, les dejo mis recomendaciones de la semana (puritita canción profunda y con mensaje… not!).
Meet me Halfway (Black Eyed Peas, The E.N.D, 2009)
Otra gran canción de los BEP. Si ya se, no tengo perdón de Dios, pero realmente es buena. Estos tipines han logrado hallar un sonido distintivo y, a la vez, seguir evolucionando y ofrecer siempre sonidos novedosos. La voz de Fergie es notable en ciertas partes. Pegajosa, muy pegajosa.
Tik Tok (Ke$ha, Ke$ha, 2009)
Mi nuevo himno de fiesta. Suena a hip-hop-dance-pop o como sea que se llame este nuevo sonido a la Rihanna (mamase mamase mamakusa). “Before I leave, brush my teeth with a bottle of Jack”. O sea, perdón? Seguro la escuchan en mi fiesta de cumpleaños.
You’ve Changed (Lauren Flax, feat. Sia, You’ve Changed Single, 2009)
Otro sonido antroso-jocoso, entre retro y super fresco. Suena un poco a un buen mix de alguna canción disco. Pero la voz de Sía es dulce y poderosa (lejos de su usual melancolía). Feel-good music para empezar bien el año.
sábado, diciembre 26, 2009
Buffet Internacional

Hay algo en el aire de Miami que abraza los sentidos y los somete a un delicioso estupor. Será la brisa tropical que baña la piel de un rocío salado, será la mezcla de culturas que ha creado un mosaico único y fascinante... Será el distrito Art Decó que no deja de enamorarme. Todo aquí invita un poco a pecar.
Pero no un pecado sórdido y vulgar (como Las Vegas o Ibiza). Es un pecado mas refinado. No es la falta de gusto del Ceasar's Palace, es el glamour caribeño del Sagamore (que me recuerda cada noche a un pequeñito Empire State). Es la elegancia de los 20, con un poco de salsa. Es un vestido Proenza Schouler y flores en el pelo. Son las calorías de los vinos argentinos, el lechón al mojo de mis primos cubanos, la cena de Navidad perfumada al coco y una pizca de cardamomo malayo.
Es la oferta que no acaba: los vecinos judíos, los increíblemente bellos meseros Argentinos, es el acento colombiano del concierge (que, no puedo negar, me debilita las rodillas). Son los turistas de todo el mundo, los cubanos que se han apoderado de la península y los "güeros", extranjeros en su propia tierra. Es un verdadero buffet internacional.
Muy en contra de mi voluntad (me encontraba yo muy a gusto envuelta en una toalla, cerveza en mano, leyendo una buena recomendación) anoche salí de marcha. Temía un poco el formato de "cadena" (aquí si aplica el "no one ugly allowed"). Temía que la sobreexposición al reguetón acabara con los 4 gramos de audición que me quedan... O peor! Que tocaran, al mejor estilo gringo, puro Bon Jovi y Busta-Rhymes.
Nada de eso. A las 5am regresamos al departamento. Un poco ebrias, con arena en los zapatos y algo cansadas, tras agradecer el hecho de que se permita fumar en esos antros de ultra gran escala (con extractores de aun mayor magnitud), escuchar La Loba en inglés, colarnos a la sección VIP quita-pon y ... deleitarnos (a falta de una mejor palabra) con un delicioso y generoso buffet internacional. Pinot Grigio, Pinot Noir: A las 4 de la mañana acaso importa? Solo es cuestión de tener el suficiente cuidado para no tomarse la copa de la amiga.
Ah, delicioso y adictivo pecado. Definitivamente el all-you-can-eat en Miami ha tomado un nuevo sentido.
lunes, noviembre 16, 2009
Sexo Urbano
Creo que toda gran urbe destila sexo. Es uno de los requerimientos para pertenecer a ese grupo selecto, à mon avis. Creo que tiene que ver con la diversidad de opiniones y gustos, con la apertura de mente, con el descontrol y el caos. Paris significa vino y paseo por el Sena, ligueros y Moulin Rouge. Tokyo ofrece sake caliente y pelucas rosas. El Big Ben en Londres, probablemente, es el símbolo fálico más bonito del mundo. Y Nueva York… el mítico Nueva York con su Gershwin y sus cocteles de champaña y los stilettos y las tiendas de lencería inalcanzable.Si bien mi adorada Ciudad de México no evoca imágenes tan sensuales, en oferta sexual no se queda atrás. En los últimos años esta capital ha tenido una explosión de sexo. Entre el gobierno de “izquielda” (que queramos o no aceptar, es en parte, de avanzada), el crecimiento exponencial de sex-shops amigables para la todo público y los reportajes recurrentes en Chilango, Dónde ir y anexas, mi adorada ciudad está en plena pubertad. Una pubertad más o menos refinada.
Toda la vida han existido finos endroits como el Cine Teresa y el Teatro Balderas. Pero en los últimos años he visto con orgullo y asombro como la sexualización urbana se ha comenzado a sofisticar: ahora tenemos El Armario Abierto, las Sexy Nights del W (no más motel Pirámides), se pueden encontrar en la Condesa mueblerías con una decente selección de piezas de diseño (de esas piezas que permiten el mejor cunnilingus), tiendas con lencería que dejan a cualquier usuaria de La Perla sin palabras… existen, incluso, clases de tubo para señoras de Polanco y casas swinger by-invitation-only.
Será que mi nueva soltería emocional me ha regresado un poco a mi propia pubertad (un poco más refinada, quiero pensar). Será que el tengo un ojo más o menos entrenado para encontrar sexo por todos lados. Será que empiezo a encontrarle el gusto a hacer sex-tourism. Será que es tan buena cosa, tan buena como para querer compartir. Allez-y, faisez l’amour à votre ville. Vayan y tengan sexo. Sexo Urbano.
martes, octubre 13, 2009
Fellas, take note
De todos, él ha sido el mejor amante. Meses y meses he pasado tratando de encontrar las razones objetivas y técnicas de esta innegable certeza. Con verdadero espíritu científico he pasado horas en su cama buscando respuestas, tomando notas, examinando causas y efectos. De tan ardua tarea investigativa desarrollé algunas hipótesis: - Los sentimientos. Cierto. Al tercer día de conocernos, el connard decidió tomar mi corazón de rehén. Un año después, las negociaciones para su liberación avanzan, pero sin completo éxito. Al final, lo único que me queda claro que no es lo mismo fornicar que revolcarse un charco de emociones.
- El tamaño. Una y mil veces: el tamaño importa y muchísimo. Pero en mi caso funciona casi a la inversa. Lo que él carga bajo su centro de gravedad no asemeja a mis stilettos de 14 cm. Y no podría ser yo más feliz. Su brevedad me regala horas de indolora dicha. ¿Será verdad que los miembros pequeños copulan con más esmero?
- La técnica. Alguna vez me dijo (como respuesta a mis alabanzas) que a los 35, o ya se ha aprendido o ya se ha dejado por la paz. Y si, el señor ha tenido a bien mostrarme varios y placenteros trucos (el multiorgasmo, probablemente, ha sido el más célebre). Eso, y sus ideas sobre el control mental y su reciente interés por el tantra que generalmente consiguen agotarme antes que aburrirme.
- La confianza. Nada de apagar la luz, buscar posiciones favorecedoras (y poco prácticas), y ofuscarse cuando el sudor corre por la espalda. Con él nada me distrae. Sabe lo que me gusta, nuca tengo que pedir, o dar indicaciones. Sabe que, por más controladora que pretenda ser, al final termino rindiéndome ante sus órdenes. Sabe cuándo cómo y dónde. Un año y soy un libro abierto.
Todas hipótesis ciertas y probadas, necesarias pero no suficientes. Me había faltado un elemento que este fin de semana descubrí. Es tan sencillo y obvio que lo había pasado por alto: es un amante generoso. Ha encontrado la engorrosa fórmula para ser paciente y perseverante. Es la mejor cama por la que he pasado porque es mucho, muy generoso.
… Ahora sólo me queda investigar si, para su masculina pero complejísima mente, es una cuestión de ego o de cariño. Podría adelantar que es una combinación de ambas. Fine by me.
jueves, octubre 08, 2009
Historias de motel
Hay algo fascinante en los moteles. Es esa combinación entre lo que está innegablemente “mal” y lo que se siente innegablemente bien. Es lo sórdido y el terciopelo. Es el juego y lo real. Es ese breve espacio temporal contenido en 4 paredes y un techo de espejo donde todo es posible (recordemos el episodio del Hotel Roma con Fabiruchis y su violento amante). Al pensar en moteles se recuerdan escenas de Hitchcock, escenas de muerte, de lágrimas, de escape.Los cuartos con garage ofrecen mucho más que un espacio para tener sexo. Sin embargo, el dejo de kinkyness es ineludible. Sea la visita prohibida o más bien conveniente, la mística del boudoir está siempre presente: la cama en penumbras, las bañeras ubicadas a la vista, los compartimientos para la entrega de comida, los aromas a viejo y a nuevo, a todo y a nada. Todo invita a fornicar (física, emocional o intelectualmente).
Poca gente conserva su virginidad motelera. Todos hemos visitado uno de estos lugares, por lo menos, un par de veces. Parejas de adolecentes en busca de un espacio más privado que el auto, el jefe y la secretaria que aprovechan de buena manera la hora comer, los que buscan no más que una noche de autosatisfacción compartida… los usuarios cotidianos y esporádicos de la industria de la prostitución.
Pero,de todos, el que más me fascina es el uso que le dan los amantes. De los amantes regulares: las parejas que se forman de dos personas con respectivas parejas, que deciden coincidir voluntariamente en un lugar por algunas horas. Cierto. Los moteles están hechos ex profeso para tener sexo. Sexo rápido y sin complicaciones (algunos todavía cobran por hora, o por “el rato”). Sin embargo, me gusta pensar que los amantes utilizan los cuartos de los moteles como piélago social.
Para algunos, un cuarto de motel puede ser un escape. La puerta a un universo paralelo donde todo se mueve más lento y mejor, donde todo fluye. Una pausa recurrente en la complicidad para charlar, fumar y compartir un par de copas de vino. Lo demás puede hacerse en otros lados. Para algunos, un cuarto de motel puede ser un escape. La puerta a un universo paralelo donde todo se mueve más lento y mejor, donde todo fluye. Una pausa recurrente en la complicidad para charlar, fumar y compartir un par de copas de vino. Lo demás puede hacerse en otros lados.
Shelter, The XX (The XX, EUA, 2009)
And then You Kissed Me II, The Cardigans (Super Extra Gravity, EUA, 2005)






