miércoles, febrero 23, 2011

Cuatro citas y un concierto

Tal parece que la primavera ahora si se avecina. Hoy hasta escuché pajaritos cantando fuera de mi ventana (y no, no es el amorz que ha tocado a mi puerta). El clima está de rompecorazones: unos días sale el sol, otros cae nieve, otros el maldito viento no deja estar a una tranquila... pero entre toda la locura los dejos de de la primavera ya se dejan sentir. Y así, la temporada de apareamiento parece comenzar también. La semana pasada todas mis amiguitas neoyorkinas tuvieron una cita. Yo también tuve una cita. Y luego Alejandra y yo nos fuimos al concierto de LadyGaga.

A unas se las llevaron al Southstreet Sea Port (cita romántica en el muelle... New York es una fuente inagotable de sitios jocosos para cortejar). A otras... pues se las llevaron al baile (pero en el buen sentido). Y a otras... a otras simplemente les mostraron una cita perfecta. No se si volveré a ver a este sujeto. Poco importa. La cita duró como 18 horas. Me llevó a cenar, pidió un Malbec. Me llevó a bailar y tomamos mojitos. Baila salsa y le gusta el JackDaniel's y le parece gracioso que mi perro vea más tele que yo. Me dio la explicación más hermosa sobre su ocupación. Ha viajado por el mundo, habla 4 idiomas y toca 5 instrumentos. Ahora está aprendiendo a tocar el saxofón. Podría haberme quedado con él por días. Habla francés. Carajo! el hombre es francés. 

El martes regresamos a la realidad (el lunes fue feriado y, como el fin de semana me dejó fatal no más no me pude levantar). La realidad nos trajo una buena noticia: boletos de último momento para ver a Lady Gaga en el Madison Square Garden. Gran noticia, hubiera sido una pena perderse tamaño espectáculo. La gente, en especial los chicos, todos ataviados con lentes, latas en el pelo, cinta amarilla en lugar de ropa, chamarras de piel y tacones altísimos. Y realmente fue un dulce ver a esta mujer. Buen espectáculo. Parecía genuinamente emocionada de estar en su natal Nueva York. Y, a decir verdad, tiene una voz a la que el pop no le hace justicia. Nunca lo supe hasta ahora. Liza Minelli estaba en el público.

Hubiera deseado ir con mi marido y cantar Paparazzi juntos. Lo extrañé muchísimo en Bad Romance y Born this Way (Don't be a Drag, just be a Queen!!). Frente a mí había una pareja como nosotros. Él gritaba y cantaba y bailaba. Me dieron envidia. En un universo paralelo debería poder salir con el francés en Soho y bailar con mi marido en el Foro Sol. Podría estudiar Game Theory y encontrar trabajo en Elle. En un universo paralelo tendría a mi mejor amiga aquí cada fin de semana (porque yo no me quiero regresar... no aún). Podría cenar los jueves con Viri y con Jen y Ale y Alice y Shelby. Y podría pasear al Gober en TopkinsSquare Park (pero dice Doña Nenito que no me quiere visitar porque no tengo cable). En un universo paralelo mi internship podría convertirse en un empleo y me alcanzaría el dinero para mandar traer a K de vez en cuando. En un universo paralelo podría comer pay de nueces con chocolate sin culpa y podría tener sexo en la primera cita sin remordimientos.

La primavera todavía no llega y yo aprovecho los últimos días de naturaleza muerta para dejarme llevar un poquito por la nostalgia. Sólo un poquito, pues ya se pueden escuchar las nuevas plantitas despertando debajo de la delgada sábana de nieve que todavía queda tendida sobre Manhattan. Y ya casi casi puedo desempacar al medio muégano que me va a traer la primavera. Y, quién sabe, tal vez la primavera también me traiga más conciertos y buenas noticias y otra cita con Don Francés.

1 comentario:

Marination dijo...

Ay ay ese francés!!! comienza a caerme bien!!! ya se acerca la primavera... lo sé!!!

Te quiero mushoo y me da gusto que estés tan contentísima!!!