Paris, au milieu du 19e siècle. La zona de tolerancia se ubicaba justo a un costado del distrito donde se empacaba la carne (la que proviene de mamíferos cuadrúpedos). El sendero rumbo al trabajo era perpetuo carmesí. Los zapatos de tacón con suelas rojas sólo podían pertenecer a un "tipo" de mujer.
Por más de una década Christian Louboutin ha rendido un hermoso homenaje a las prostitutas parisinas. Forget Blahnik. Yo quiero unos Louboutin. Por sus suelas escarlata, por caros, por chic, por seductores. Para ser mitad puta cara, mitad cabrona intelectual. Eso quiero, aunque no siempre lo admita. Esta es la historia de una chica que camina por la vida subida en stilettos (o al menos lo intenta).
Por casualidad o por encargo, lea estas crónicas. Le invito a subirse en unos tacones imposiblemente altos, imposiblemente caros, imposiblemente hermosos.
Sea usted Bien Venido!
2 comentarios:
Buen principio, a ver qué aventuras le depara la vida a esta puta cara con tendencias a cabrona intelectual o viceversa, eso sí, me queda claro que no perderás el glamour.
Claudia
Pasé 3 días pensando el comentario inteligente, pero éste no llegó, solo la eterna fascinación por mis dos grandes pasiones: mi maridi y la moda...
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